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El verano es sinónimo de playa, piscina, paseos al sol y desconexión. Sin embargo, para quienes utilizan una órtesis (como una escayola, un corsé o una tobillera) o una prótesis, los meses de calor pueden despertar ciertas dudas y temores. ¿Podré bañarme? ¿Cómo evito las rozaduras por el sudor? ¿Qué pasa si entra arena?

Llevar un dispositivo ortopédico no tiene por qué arruinar tus vacaciones. Con la información adecuada y unos cuidados específicos, puedes mantener tu piel sana y disfrutar de la época estival al máximo.

A continuación, te ofrecemos la guía definitiva de Acceda ortopedia para sobrevivir al verano con tu órtesis o prótesis sin perder el confort.

1. El gran enemigo del verano: El sudor y la humedad

Bajo una prótesis o una órtesis, la piel apenas respira. Con las altas temperaturas, el sudor se acumula rápidamente, creando un ambiente húmedo que favorece la aparición de bacterias, hongos, dermatitis y molestas rozaduras.

  • Secado constante: Acostúmbrate a llevar siempre contigo una pequeña toalla de algodón suave. Si notas que la zona está muy húmeda, retira el dispositivo unos minutos, seca la piel a toques suaves (sin frotar) y vuelve a colocarlo cuando esté completamente seco.

  • Higiene diaria rigurosa: Al final del día, limpia la zona de contacto con un jabón neutro y sin perfumes. Evita los productos con alcohol o fragancias fuertes que puedan debilitar la barrera cutánea.

2. Hidratación (¡con estrategia!)

La piel expuesta al roce constante y al sol tiende a resecarse y agrietarse, lo que facilita la aparición de heridas. Mantenerla elástica es fundamental, pero hay que saber cuándo hacerlo.

⚠️ Regla de oro: Nunca apliques crema hidratante justo antes de colocarte la prótesis o la órtesis. Esto puede provocar que el dispositivo se deslice, genere más fricción, obstruya los poros y marine la piel.

El mejor momento: Aplica una buena crema hidratante, reparadora o regeneradora siempre por la noche, justo antes de irte a dormir. Así, la piel absorberá todos los nutrientes durante las horas de descanso y estará perfectamente seca y elástica a la mañana siguiente.

3. ¿Al agua sin miedo? Sí, gracias a los cubreórtesis impermeables

¿Pensabas que tener que llevar una escayola o una férula significaba quedarte bajo la sombrilla mirando cómo se bañan los demás? ¡Para nada!

Hoy en día existen cubreórtesis y protectores impermeables diseñados específicamente para aislar por completo la zona afectada.

  • ¿Cómo funcionan? Cuentan con un sistema de sellado hermético (normalmente de silicona flexible) que impide por completo la entrada de agua, ya sea en la piscina, en el mar o bajo la ducha.

  • La precaución veraniega: Al usarlos en ambientes calurosos, el brazo o la pierna pueden sudar dentro del protector debido al efecto invernadero. Por ello, es muy importante que retires el cubreórtesis nada más salir del agua, seques bien la piel y dejes que respire.

4. Cuidado con los agentes externos: Arena y sal

Si vas a la playa, debes extremar las precauciones. La arena y la sal marina son altamente abrasivas.

  • Efecto lija: Si entra  arena entre tu piel y el encaje de la prótesis o la estructura de la órtesis, el movimiento continuo puede provocar una herida. Si sospechas que ha entrado arena, retira el dispositivo, limpia la zona y asegúrate de que no queden residuos antes de volver a ponértelo.

  • Aclara con agua dulce: Si tu dispositivo o protector ha estado en contacto directo con el agua del mar, acláralo siempre con agua dulce al llegar a casa para evitar que la sal cristalice y deteriore los materiales o irrite tu piel.

5. La limpieza del dispositivo es tan importante como la de tu piel

  • Limpia los liners y almohadillas: Sigue las instrucciones del fabricante y limpia diariamente las partes de tu dispositivo que están en contacto directo con tu cuerpo.

  • Ventilación: Cuando no estés usando el dispositivo, déjalo en un lugar fresco y seco, lejos de la luz solar directa para evitar que se deformen los materiales termoplásticos.

Escucha a tu cuerpo: Señales de alerta

A pesar de todos los cuidados, es vital que revises tu piel a diario. Dedica un minuto al quitarte el dispositivo para examinar la zona y busca apoyo profesional si detectas:

  • Enrojecimiento persistente que no desaparece tras 15 o 20 minutos de haberte retirado la órtesis o prótesis.

  • Ampollas, grietas o heridas abiertas.

  • Puntos de presión excesivamente dolorosos.

En cualquiera de estos casos, un pequeño ajuste en tu dispositivo ortopédico a tiempo puede marcar la diferencia.

En Acceda ortopedia estamos a tu lado para asesorarte, revisar tus dispositivos y ayudarte a encontrar los mejores protectores impermeables para que tu único plan este verano sea disfrutar. ¡Visítanos y vive un verano sin límites! ☀️🌊